martes, julio 16, 2024
Cultura

Carlos Domínguez: “Ser poeta no estaba en mis planes”


Por Darío Parejas, 28 de junio de 2023

Continuamos nuestras entrevistas y hoy conversamos con Carlos Domínguez, licenciado y poeta. En Agencia de Guardia, valoramos el arte y a los artistas como recursos imprescindibles para las culturas en todas sus expresiones. Exploraremos cómo el artista forja su camino.

  1. Contanos algo sobre tu infancia y formación.
    • Soy porteño, de madre gallega y padre argentino, el mayor de tres hermanos, en una familia de comerciantes. Crecí en Buenos Aires durante la última dictadura cívico-militar, una época funesta. Posteriormente, me gradué como Licenciado en Sociología en la UBA, donde también fui docente. Mi enfoque sociológico abordó la globalización desde perspectivas económicas y sociales, pero con los años, también exploré aspectos culturales, incluido el arte, una pasión.
  2. ¿Cuándo empezaste a escribir poemas y por qué?
    • Mi primer poema lo escribí en 2009. Aunque siempre escribí, no fue poesía. Surgió la necesidad de expresar experiencias personales, y la poesía se convirtió en el medio perfecto. Desde entonces, no he parado. Fue un proceso misterioso y hermoso; parecía que lo tenía guardado y un día se liberó. Durante tres años, decía que escribía poesía hasta que una amiga poeta me presentó a unos españoles diciendo: “Él es Carlos Domínguez, que es poeta”. Desde entonces, me reconozco como tal.
  3. ¿Cuáles son los modelos de poetas que te inspiraron?
    • Sorprendentemente, no tengo un modelo de poeta específico. Mi inspiración proviene más de la plástica y el cine, artes que he explorado extensamente. Mis poemas están impregnados de imágenes. Como dijo Da Vinci: “La pintura es poesía muda, y la poesía es pintura ciega”. Estos elementos me estimularon a expresarme a través de las palabras en un momento crucial de mi vida.
  4. ¿Tienes alguna publicación hecha?
    • No en el formato tradicional de libro. No ha sido una prioridad y tampoco he tenido una buena relación con los editores. Mi primer poemario, “Los poetas nunca mueren de viejos”, está en una biblioteca virtual para no videntes (Tiflo libros) desde 2014. También, mis textos han circulado por redes sociales como Facebook, aprovechando la inmediatez. Sin embargo, pronto tendré que editar, ya que el libro sigue siendo insustituible, y varios lo han solicitado.
  5. ¿Cómo es tu proceso de escritura poética?
    • En poesía, la inspiración es veleidosa. Puede surgir al caminar solo por Buenos Aires, especialmente de noche, o al sentarme en un café a observar el paisaje. Muchos de mis poemas han nacido de cosas que alguien dijo o que yo dije; unas pocas palabras pueden ser la puerta de entrada para un poema. Se trata de observar, escuchar, sentir y recordar. Los sueños también son una fuente significativa. Mantengo las antenas alertas, captando el entorno. Es cuestión de atención y capacidad de asombro. Siempre llevo papel y lapicera. Escribo en trenes, colectivos o plazas cuando algo me viene a la cabeza, y luego lo paso a la computadora. La versión “final” siempre se lee en voz alta porque escribo para luego decir.
  6. ¿Cuáles son los temas más relevantes en tu poesía?
    • Los temas universales de cualquier poeta: amor, desamor, mujeres, desencuentros, soledad, paso del tiempo, muerte, el misterio de la noche, ausencias, locura y la extrañeza de vivir. Hablo sobre la condición de ser poeta y el hacer poético. Suelo trabajar con elementos cotidianos, dándoles un aire misterioso. A veces, escribo con humor, incluso negro; no puedo evitarlo, es parte de mí. La clave está en encontrar una voz propia que sea genuina.
  7. ¿Hay silencios en tu poesía?
    • Sí, claro. Está lo que se llama “silencio poético” o “pausa poética”, sobre todo cuando las digo en voz alta. Creo que son primordiales. Los silencios, los cambios de tono, los puntos altos, son constitutivos de la poesía. Tanto como los rodeos poéticos y las metáforas encubridoras.
  8. ¿Qué poetas son tus referentes y autores de cabecera?
    • Julián Centeya es una referencia para mí, sin duda. Lo leí a los 13 años y me sacudió. Cada tanto lo releo; en su poesía lunfarda y visceral descubrí la potencia de la palabra y de lo que puede un poeta. Otro es el cordobés Vicente Luy, del cual fui amigo y escribimos juntos algunas poesías, en colaboración, que están en mi primer poemario. Vicente fue importante para mí, porque yo recién empezaba y él ya tenía un largo recorrido. También Pizarnik, Jacobo Fijman, Miguel Hernández, Borges. Rimbaud, claro. A veces pienso que no fue humano. Los poetas del tango: Manzi, Cátulo Castillo, Cadícamo, Discépolo, Le Pera. Fueron geniales y son parte del aire que respiramos. De todos modos, no soy un gran lector de poesía, aunque resulte algo extraño.
  9. ¿Te parece que la música y el arte complementan la poesía?
    • Sí. Son parte de un todo, en donde las distintas disciplinas están en un ida y vuelta constante. Se nutren mutuamente. Podemos ver que en la plástica, desde hace algún tiempo, se habla de “poéticas”. Además, la poesía está en todas partes, y en ese sentido las otras artes son un campo fértil. Como ya señalé, la poesía tiene una cadencia, una musicalidad, y contiene imágenes. Asimismo, una imagen -una pintura o una foto- puede ser poética. Pensemos que la poesía es un complejo de sentidos y sonoridades. En definitiva, van de la mano o apuntan a lo mismo.
  10. ¿Qué rol cumple el arte en tu vida como poeta?
    • Uno central, como ya dije. Pero más allá de lo que me aporta a mi labor como poeta, el arte nos hace la vida más soportable, nos hace mejores, nos enriquece. Además del goce estético, nos permite expresarnos y crecer. El mundo sin arte sería inconcebible.
  11. ¿Tenés algún proyecto con respecto a tus poesías?
    • Seguir escribiendo. Al menos hasta donde pueda, porque puede pasar que un día me canse, quiera hacer otra cosa o se me termine la inspiración. Tengo ganas de ir a recitar mis textos a otros países, he tenido invitaciones.
  12. Ya has participado en muchos festivales y recitales poéticos, ¿qué te gusta en particular de ellos?
    • Participar en ellos es algo importante para mí, porque yo escribo mis poesías para luego decirlas. Es una instancia cargada de emoción, de compartir cara a cara con otros lo que escribo, lo que quiero contar. Son una prueba para mis textos y para mi decir. En esas presentaciones suelo recibir devoluciones del público y de otros poetas, que me sirven para mi trabajo. He recitado en galerías de arte, museos, centros culturales, bares, teatros, en parques al aire libre, en la calle. Hasta en festivales de bandas de rock, incluso de rock pesado. También he organizado muchas reuniones o recitales de poesía.
  13. ¿Cómo te ves de aquí a unos años?
    • Espero que trabajando mucho, ligado a la escritura, al arte o a lo que quiera hacer. Creciendo en los proyectos que encare. Trato de ser optimista, porque el mundo no nos está ofreciendo un horizonte venturoso. Nunca fui de hacer muchos planes. De hecho, ser poeta no estaba en mis planes.
  14. ¿Qué consejos le darías a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?
    • En primer término, leer mucho. Mucho y de todo, no sólo poesía. Nutrirse de lecturas. También vivir lo más intensamente posible, animarse, para luego tener más cosas que contar. La otra cuestión es escribir con libertad, soltando la mano, con pasión, con desparpajo, sin complejos, sintiendo con todas las partes del cuerpo. Buscar en lo lateral, no quedarse quieto. Ponerse uno en una hoja, de un modo simple, con naturalidad. Ser fiel a uno mismo, seguir la propia intuición, que es muy importante en un escritor.

Poemarios

Los poetas nunca mueren de viejos

Entre el fuego y la luna

El cielo por la mirilla

Videos en Youtube:

Una mañana, hace tiempo, me llegó un telegrama.

No tenía remitente y sólo decía: “Sos poeta”.

Me confundió, y pensé que se trataba de una broma de alguien.

Después entendí que la poesía me había elegido, y como pude

me hice a ella.

C. D.

Del poemario Los poetas nunca mueren de viejos.

Mis poesías no las escribo yo;

las escribe el vivir, la vida misma.

Se van escribiendo solas…

Más que un poeta, soy un cartonero

de la palabra.

C. D.

Del poemario Los poetas nunca mueren de viejos.

FRANKFURT, 30 mar (Reuters) – Dijo el excepcional Leónidas Marliquini:

“La poesía está en todas partes, salvo en los malos poetas. Está en la

mirada de una mujer, en un resplandor crepuscular, en la sonrisa de un

niño, en un niño envuelto o en un pionono casero. Si vos querés desayunarte

un superpancho a las seis de la mañana para nivelar tu metabolismo y querés hacer una poesía de eso, se puede. Eso sí: tenés que tener talento, volar alto,

y no consumir el superpancho en los puestos de los andenes de la Estación Constitución. Creo que hay dos misterios insondables: la existencia de Dios,

y de qué están hechas esas salchichas.”

C. D.

Del poemario Entre el fuego y la luna.

Ella le daba a él, siempre de sorpresa.

Y luego él, a escondidas, rezaba oscuramente

una oración de agradecimiento al cielo por tanta

felicidad toda junta, que sabía no merecía;

que lo hacía más miserable, un despojo.

Esperaba nervioso la luz bajo la puerta, una señal,

temiendo lo peor.

No podía subir de noche ni bajar de día.

Se tatuó su nombre justo en el corazón.

Mientras se lo hacían, temblaba.

C. D.

Del poemario El cielo por la mirilla.

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