lunes, julio 15, 2024
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DE CUPIDO A TINDER: DESMENUZANDO LOS NUEVOS CODIGOS DE SEDUCCIÓN EN LA ERA DIGITAL

Las reglas del juego están en pleno cambio. Actualmente, mientras plasmo estas líneas, nos encontramos en medio de una revolución en la manera en que nos relacionamos, especialmente impactados por movimientos como “Me Too” y el reciente “No es No”. Un ejemplo evidente de esta transformación es el piropo, que ha perdido su aceptación social como gesto de galantería y parece estar más cerca de fosilizarse que de reinventarse, tras los cuestionamientos que ha enfrentado.

La seducción se ha sumergido en este torbellino revisionista y parece destinada a seguir girando en esta dirección por un buen tiempo. La pregunta sobre hacia dónde se encamina exactamente requeriría varios miles de caracteres para responder y, aun así, quedarían asteriscos sin notas al pie.

Lo que queda claro, según los testimonios y sondeos recopilados para esta investigación, es que los roles tradicionales de seducción están fracturados. El levante clásico, la dinámica en la que uno avanza y el otro espera, ha perdido su hegemonía. No porque los hombres hayan dejado de buscar a las mujeres, como dictaba la tradición, sino porque la iniciativa ya no es exclusivamente masculina y los vínculos están desafiando la antigua estructura binaria de Cupido.

Sin adelantar demasiado, puedo compartirles que este cambio alcanza incluso el ámbito más íntimo: la cama.

Existen mitos, verdades, prejuicios y extremos alejados. Conversaciones de sobremesa que van desde “los hombres ya no saben cómo encarar” hasta “te acercas a una mujer y te denuncia”. Dos perspectivas de pensamiento difíciles de conciliar y mi objetivo no es mediar entre ambas, sino explorar los nuevos códigos de seducción que se están construyendo en un contexto en el que el feminismo es una variable importante, aunque no la única. Los cambios generacionales y tecnológicos, donde los argentinos destacamos en el uso de aplicaciones de citas, están configurando un escenario que evoluciona vertiginosamente, y seguirá mutando hasta el final de este extenso análisis.

Encuesta: Los nuevos códigos de la seducción Respondé a las preguntas y descubrí los resultados de un estudio realizado por la UAI en septiembre.

» En porcentaje. Basado en 600 casos, mayores de 18 años en AMBA

A la hora de iniciar un vínculo con una persona desconocida,

  • ¿QUIÉN TIENE MÁS INICIATIVA?
    • Hombre
    • Mujer
    • Los dos por igual
    • Ns/Nc

Si una persona te atrae físicamente y querés conocerla,

  • ¿TOMÁS LA INICIATIVA?

Si alguna vez tomaste la iniciativa para conocer a alguien,

  • ¿DÓNDE LO HICISTE?

Si una persona a la que te acercás te rechaza,

  • ¿TE SENTÍS FRUSTRADO/A?

En cuanto a las maneras de vincularse,

  • ¿CUÁNTO CAMBIARON EN LOS ÚLTIMOS AÑOS?

En los cambios de las maneras de vincularse,

  • ¿QUÉ INFLUENCIA TUVIERON LAS APPS COMO TINDER O HAPPN?

Se dice que las redes sociales y apps hacen que el hombre sea menos respetuoso,

  • ¿QUÉ TAN DE ACUERDO ESTÁS?

Ante los nuevos roles de la mujer en la lucha por sus derechos,

  • ¿LOS HOMBRES ESTÁN MÁS DISPUESTOS A ACEPTAR UN NO?**

El primer paso Propongo que “las mujeres también toman la iniciativa”, pero esta frase me resulta incómoda. No mide, no cuantifica; lo interesante sería obtener una instantánea del presente, una foto de la seducción en 2019.

Hace algunas semanas me puse en contacto con la Universidad Abierta Interamericana (UAI) que llevó a cabo una encuesta sobre vínculos con 600 participantes, mitad mujeres, mitad hombres, en la zona metropolitana de Buenos Aires entre el 20 y el 23 de septiembre. Pueden consultar los resultados completos en la infografía interactiva que acompaña esta nota y compararlos con sus propias percepciones.

La respuesta más común es que hombres y mujeres toman la iniciativa en igual medida cuando les interesa alguien desconocido (lo afirmó el 37,5% de los hombres y el 45,5% de las mujeres). La segunda opción es que las mujeres asumen más el protagonismo (25% y 31%). No obstante, ellas prefieren que la otra parte inicie el vínculo si pudieran elegir. Un estudio de Happn en Argentina el año pasado reflejó una tendencia similar: el 80% afirmó que ambos géneros dan el primer paso por igual.

Consulté a Ángel Elgier, director de la carrera de Psicología de la UAI, sobre la noción de “democratización” de los vínculos. “El avance de la mujer en las sociedades occidentales contribuye a generar una nueva ética de las relaciones y a abandonar paulatinamente el paradigma de control y propiedad privada”, explica.

¿Está cambiando la forma de vincularse? Le planteo la pregunta a Virginia Ungar, médica psicoanalista y presidenta de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA). “No podría afirmarlo, pero es evidente que las formas de acercamiento han experimentado modificaciones. Han cambiado en diversos grados las costumbres del pasado. Aunque sí puedo decir que ha disminuido la importancia de quién toma la iniciativa.”

El 87% de las mujeres y el 76% de los hombres encuestados por la UAI concuerdan en que las formas de vincularse han cambiado “mucho” o “bastante” en los últimos años. Aquí entra en juego otro elemento crucial. Al preguntarles por qué creen que han cambiado, la mayoría señala al teléfono móvil: el 60% atribuye estos cambios a la irrupción de aplicaciones de citas como Tinder y Happn. También es interesante notar que, de aquellos que formalizaron una pareja, muy pocos se conocieron en el mundo virtual.

La noche La encuesta no solo revela un reparto equitativo de la iniciativa sino también una tendencia a la baja. En términos sencillos, se encara menos. Más de la mitad reconoce que, cuando encuentra a alguien atractivo, no suele acercarse para entablar una conversación.

“Hay un cambio en la noche, ya no se sale tanto y la gente no encara como antes. Antes, te conocías en la disco; ahora, el vínculo comienza en las redes”, relata Gustavo Palmer, una figura clave que ha vivido desde adentro la escena nocturna de los últimos 40 años. Inicialmente barman, luego DJ y ahora también empresario, fue el alma de numerosos boliches en la Ciudad, en Pinamar y en Punta del Este.

¿Qué ocurre con aquellos que sí toman la iniciativa? Palmer acepta el desafío de analizarlo y propone una cronología simplificada de la seducción en tres pasos. “Cuando empecé, el hombre siempre tomaba la iniciativa. Siempre. Hace 10 o 15 años, se niveló. Ahora, se ha revertido: veo a la mujer con más actitud, con la energía de ser quien inicia el vínculo social. Una postura más seductora”, detalla.

Según Palmer, la cuestión no es generacional; se da tanto en el boliche donde los menores de 25 son mayoría como en las fiestas para mayores de 35 que organiza una vez al mes en el Club Araoz. Pone su mirada de ingeniero agrónomo en la pista, hace cálculos y cierra su observación con una estadística contundente: “La relación actual de iniciativa es de 65/35 a favor de la mujer.”

La DJ mendocina Florencia Mattiazzi está de acuerdo. Con 24 años de edad y seis dedicados a pinchar música en boliches y fiestas de Buenos Aires, observa que “las mujeres van con todo. Son las que más vienen a la cabina con halagos, pero también con propuestas concretas. Se mueven con mucha seguridad. En cambio, cuando es un hombre, noto que no siempre tiene el tacto o la agilidad para concretar algo.” Mattiazzi detecta la misma lógica en la pista, donde hace bailar a un público variado, que suele tener entre 20 y 35 años.

En su entorno de la música electrónica, el código de seducción es claro. “Se conecta con el baile, las miradas… Si no te miro o no bailo contigo, ya está”, señala. En tiempos de “No es No”, le pregunto acerca de las actitudes negativas y Florencia identifica dos situaciones bien diferenciadas. En algunos hombres persiste lo que ella llama el modo “caníbal”: ofrecer ir a una mesa, invitar a una bebida, drogas o cualquier cosa con tal de llamar la atención. Espejitos de colores.

¿Y del lado de las chicas? “En algunas mujeres veo una postura agresiva, quieren defenderse y, aunque las respeten, siguen enojadas. Es un tema muy delicado, porque es difícil poner un límite y definir qué considera cada uno como respeto”, dice. Habla desde su experiencia personal: decirle que no a una chica que la encara y ser maltratada.

Al igual que Palmer, está convencida de que el levante cara a cara está en declive. El celular ha monopolizado la seducción. “Recibo muchas más propuestas por Instagram que en persona. Hay un cambio de código fuerte, hoy todo comienza en las redes”, concluye.

Dejo atrás la música electrónica y paso al universo de la cerveza artesanal; sin embargo, el panorama no cambia.

“Incluso la idea de ‘levante’ suena anticuada”, comenta Martín Casanova, propietario de la cadena de cervecerías Growlers. “Hay un anclaje en el discurso de género que requiere cuidado. Ya no hay espacio para el viejo concepto de ‘caza’, y quien lo practica queda fuera de juego.”

Las cervecerías, con más de 200 locales solo en la Ciudad, han configurado un escenario propicio para establecer nuevos códigos urbanos de seducción. Se diferencian de los bares tradicionales porque las mesas son compartidas y de los boliches porque el volumen de la música permite hablar.

“Todo es más relajado. Los grupos se mezclan. Primero compartes y luego ves si surge algo. Uno invita a una ronda y luego el otro invita, rompiendo la antigua lógica en la que uno se hacía cargo de la cuenta al final. La sujeción económica. En el boliche se llega más rápido a lo físico. Aquí, la seducción comienza desde la conversación. Y ahí la personalidad juega un papel más importante”, ilustra Casanova.

Entre los grupos que visitan sus cervecerías desde hace años, es común que las relaciones se entrecrucen. “No son relaciones duraderas, son vínculos más efímeros

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