domingo, julio 14, 2024
Política

“En el Torbellino Político: Javier Milei y la Prueba de Fuego en el Congreso Nacional”

El actual gobierno presidido por Javier Milei, mantiene la iniciativa política y va a empezar en el día de hoy un nuevo capítulo dentro del Congreso Nacional, en donde tiene la “prueba de fuego” de su gobernabilidad. De fracasar en dicho ámbito su propuesta legislativa, perdería su autoridad política, y por ende la dirección que pretende tener su gobierno. Sin embargo los primeros indicios indican la vocación de negociar con algunos actores políticos a fin de adecuar sus intenciones. Esto parece refrendado por su conducta cuando era candidato a presidente en donde cambio de actitud, a fin de garantizar el resultado electoral que lo llevo a la Presidencia de la Nación. Lo cierto, es que deberá dejar bien en claro, en términos políticos, que los cambios estructurales son los que siempre buscó, encontrando un límite en las concesiones que haga para garantizar la aprobación del proyecto legislativo introducido en el Congreso. De aprobarse los mismos, deberán producir efectos en plazos más breves que los señalados por el propio Presidente. Esto porque los argentinos no estarán dispuestos a sostener un esfuerzo que sea prolongado en el tiempo.

Ahí habría otro problema que nadie señala hoy. Hay un tema que parece poco trascendente para los temas que de manera muy general señalamos, y es la política exterior que desarrolla el actual gobierno, con un Presidente que exhibe un perfil personal de aversión al riesgo, en dicho campo, al igual que lo hace en materia de política interior. Esto rompe el canon casi excluyente de los mandatarios de nuestro país que frecuentemente acuden a posiciones cuasi-pacifistas y de integración regional y mundial, que en muchos casos nada sumaron de beneficio para nuestro país.

Estos temas son claves porque marcan cual es el lugar de Argentina en el mundo, y como se desenvuelve en el mismo. La comunidad internacional advertirá también el grado de responsabilidad y previsibilidad que tiene nuestro país, y como se desenvuelve en un escenario dominado por conflictos bélicos, como los que actualmente se desarrollan en Europa Oriental y en el Oriente Medio. Hay también una creciente escalada en el Pacífico por las tensiones entre China y Corea del Norte frente a Taiwán, Filipinas, Corea del Sur, Japón y Estados Unidos. La amenaza en dicha región es más grave que la que transcurre entre Rusia y Ucrania, guerra que según el portal de defensa del último país tiene un registro de 221.460 soldados rusos muertos al 20/06/23. En la dirigencia de nuestro país, no hay consenso en cuestiones de relaciones internacionales, y esa fricción se deriva en conductas contradictorias del estado argentino, cuando cambia de signo político en el gobierno. Esto torna imprevisible la conducta de Argentina como actor internacional, y por ende los acuerdos que celebren otros países con nosotros tendrán tanto peso, como el que celebremos los argentinos, con el Estado de Burkina Faso.

Hay un déficit en definir “políticas de estado” y en como instrumentar idóneamente las mismas, permaneciendo en el tiempo, los esfuerzos que hagamos los argentinos como país. En ese contexto, el actual presidente mostró un afecto especial por su par ucraniano. Los gestos con el mismo no quedaron ahí. De acuerdo a la noticia brindada por dos portales (dataclave.com.ar y zona-militar.com), se procedería a celebrar una reunión virtual entre Luis Petri y su par ucraniano. La noticia –de ser cierta- no figura en los portales argentinos oficiales de Defensa y de Cancillería.

Tampoco en el de defensa ucraniano. Fuera de los formalismos, es evidente que Ucrania va a buscar por todos los medios abastecerse de armamento que le sirva para sostener el esfuerzo de guerra que lleva con Rusia. Se advierte, en relación a la noticia, que hay un incumplimiento a la Ley 27.275 (Derecho de acceso a la Información Pública) por parte del gobierno nacional.

Es un déficit institucional, que debe subsanarse. Por otro lado, al tratarse Ucrania de un país en una guerra convencional, el gobierno debe extremar las formas legales desde las cuales abordar la relación bilateral con dicho país, y evitar “traspiés” como el cometido por el ex presidente Alberto Fernández, al regresar de su viaje a Rusia y hacer anuncios a favor de este país, horas antes del inicio del actual conflicto. Ya en tema y asumiendo la veracidad de la noticia: ¿Qué puede ofrecer Argentina? ¿En que puede beneficiarse Argentina? ¿Aceptaremos los argentinos pagar el precio de esta alianza frente a Rusia? A esto entendemos que se reduce cualquier vinculación de nuestro país con Ucrania.

No hay espacio para filantropía. Argentina es un país que esta “descapitalizado” en materia de defensa. Esta advertencia se hace desde décadas, y se puso de manifiesto durante la gestión de Alfonsín (1983/1989) y durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003/2007), Cristina Kirchner (2007/2015) y Alberto Fernández (2019/2023) afectando las capacidades del instrumento militar de la Nación, que son las Fuerzas Armadas. Esto coloca a nuestro país como un actor intrascendente en el campo militar. Sin embargo, las necesidades de guerra por parte de Ucrania son tan fuertes, que se aferraran a cualquier vinculación que pueda surgir con Argentina. Puede haber algún tipo de fricción entre ambos países.

Desde hace años, nuestro país busca la incorporación de aviones caza. La última propuesta sería la adquisición de aviones F-16 en manos de Dinamarca. En su compra también estaba como potencial comprador Ucrania. Esperemos que no haya superposición de pretensiones que lleven a algún grado de desinteligencia entre ambos países. Así como tampoco que se siga frustrando a la Argentina en la actualización de su flota de combate área, la cual es casi inexistente hoy en día. Salvado esto, ¿Qué puede interesarle a Ucrania de la Argentina? Hay en Argentina, dos helicópteros de origen ruso, entregados por dicho país y que se usan en la Antártida, seguramente serán cedidos. Hay algún grado de desarrollo industrial militar en nuestro país que puede activarse y proveer de armamento a dicho país, sin afectar las actuales capacidades de defensa nacional. Ya buscaron armas en Chile, y el presidente de dicho país se negó a venderlas (así lo informa el portal infobae el 29/12/23).

Lo que hay que tener presente es que las necesidades de Ucrania no tienen plazo de espera y que financieramente están comprometidos, y que sus divisas serán exclusivamente destinadas a la adquisición de armamento y gastos de guerra. Entonces surge el interrogante ¿qué obtendrá la Argentina en lo inmediato con dicha asociación? Entendemos que Argentina –en caso de colaborar con Ucrania- debe centrarse en precisar que beneficios puede tener, porque cuando termine el conflicto, los gastos de Ucrania, estarán destinados a reconstruir su propio país, dañado por un conflicto que lleva casi dos años, y que se advierte ha dañado buena parte de la infraestructura de dicho país. Es por eso que la vinculación entre Argentina y Ucrania debería haberse realizado previamente a través de ambos mandatarios asesorados por ambas cancillerías. Pese a no haberse efectuado esta formalidad, si pueden precisarse algunos beneficios que Argentina pueda recibir de un país tan distante como es Ucrania.

En primer lugar, habría que pedir el apoyo de dicho país al reclamo que hace Argentina de recuperar la efectiva soberanía sobre las Malvinas. Esto no es meramente testimonial, sino que puede ser eficaz, por cuanto Ucrania es un país Europeo y está avanzado su ingreso a la Unión Europea.

Es un país que tiene una base Antártica –cedida por Inglaterra- y que debe apoyar nuestro reclamo soberano en dicho sector, esto es clave, por cuanto en algunos años el Sistema de Tratado Antártico se agotará en algunos años, y en dicha región hay múltiples intereses internacionales que pueden excluir a la Argentina de su soberanía en la región. Necesitamos aliados y no los tenemos.

Ucrania es un país productor de granos y sus derivados, al igual que la Argentina. La asociación en este punto para fijar precios internacionales y compartir mercados puede ser fructífera. Con Brasil y algunos otros países, podría conformarse una especie de “OPEP” de granos que optimice el ingreso de divisas que tanto necesita nuestro país. El envío de observadores militares puede servir para mejor comprender el funcionamiento de sistemas de armas, y extraer lecciones de guerra, sin pagar la elevada cuota de pérdida de vidas humanas que lleva hasta el presente dicho conflicto (“la experiencia llega tarde y cuesta caro” solía repetir un ex presidente argentino). Prima facie, otros elementos no se advierten que puedan ser útiles a nuestro país, en caso de asumir una relación bilateral -más profunda que la meramente diplomática- con un país en guerra con una de las principales potencias del mundo como es Ucrania.

JOSE CONSTANTINO MOYANO BARRO

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