domingo, julio 14, 2024
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“Después de Davos: Análisis Profundo del Regreso Presidencial y las Implicancias Diplomáticas”

El Presidente de la Nación y su comitiva regresaron de su participación en la localidad de Davos en la Confederación Suiza. Los análisis de su desempeño como presidente de los argentinos, se centran en lo expuesto en su conferencia, el cual es una síntesis de lo que los argentinos ya conocemos (mantiene coherencia discursiva) y que por primera vez es expresado en el exterior ante un auditorio internacional, el cual palpó de primera mano, lo que es nuevo mandatario, y el contenido novedoso de sus ideas, lo que lo han tornado un verdadero “fenómeno” tomando para este término la segunda acepción del Diccionario de la Real Academia Española. Al actual Presidente ya lo conocíamos los argentinos, ahora lo conocen en el Exterior.

Nos detenemos a analizar algo que es superficialmente comentado y recogido por los medios y es el encuentro del Canciller inglés David Cameron con el Presidente Milei. Entendemos que nuestras autoridades pecan de ingenuidad en dicho encuentro. En primer lugar debería haber estado la Canciller Diana Mondino, y no el Presidente, dando una señal de falta de jerarquía al máximo poder jurídico de los argentinos, que es el cargo de Presidente de la Nación, al reunirse con un cargo de menor jerarquía como es el de Canciller del Reino Unido. Es por eso que la reunión -convocada por los ingleses- debía desarrollarse con la presencia de la Canciller Mondino, como fue solicitada.

La falta de cultura en materia diplomática se hizo evidente en el Presidente Milei, que si fue aconsejado de no asistir por parte de algún funcionario de Cancillería, hizo caso omiso a dicho consejo. Esto reafirma la falta de influencia que en su persona hacen personas ajenas a su círculo íntimo. Deja además presente el estilo “latino” con el que se desenvuelve nuestro actual presidente, el cual es apasionado en lo que defiende. Esto no suma, resta y da algún grado de imprevisibilidad en las decisiones que tome el estado argentino con su actual presidente. Los medios han señalado que el Presidente “instaló agenda” en relación a la soberanía argentina sobre el archipiélago Malvinas.

Mientras que Cameron indicó que se habló solamente de cuestiones comerciales. La página web de la Cancillería Inglesa no refleja la noticia del encuentro, tampoco el portal argentino. Lo que pone en evidencia la falta de seriedad en dicho encuentro. Se “quemó un cartucho” en materia exterior, con un país con el cual tenemos un conflicto cuyos resultados no han variado desde el 14 de Junio de 1982, fecha de rendición de la guarnición militar en Malvinas. ¿Cuál era la intención inglesa de la reunión? Y ¿quién era el interlocutor inglés en la misma? Estos deben ser los interrogantes que muevan a darle algún sentido a dicho encuentro.

Es evidente que la intención inglesa era la de conocer de primera mano, el “pulso” de las nuevas autoridades, en un país tan cambiante como es Argentina, y de evaluar la posible evolución en las relaciones bilaterales entre ambos países. ¿Por qué afirmamos esto? En el portal Penguin News de Malvinas, aparece una nota dirigida por el actual Primer Ministro Rishi Sunak, fechada 21/12/23, luego de los saludos navideños señala concretamente respetar “Su deseo de seguir siendo un territorio británico de ultramar es tan claro ahora como lo fue hace diez años en el referéndum.

Estoy comprometido a defender esos deseos…” por lo cual la posición inglesa no varió antes ni después del encuentro, corroborando lo que afirmamos. Es evidente que otras intenciones había subyacentes y no fueron expresados en concreto, sino hubiera habido una devolución del actual Presidente de manera inmediata, el cual exhibe aversión al riesgo y deseos de cambio profundo para nuestro país, y hubiera sido una noticia ampliamente difundida en nuestro país, lo que no ocurrió.

Sólo se habló de posibilidad de inversiones y de ayuda a la Argentina con el Fondo. El segundo interrogante nos indica que el interlocutor inglés ya fue Primer Ministro de Inglaterra (período 2010-2016) y durante el mismo, en el archipiélago malvinense se efectuó el referéndum entre los “isleños” en los cuales los habitantes de las islas debían responder al interrogante “¿desea que las islas Malvinas mantengan su estatus político como territorio de ultramar?” ganando por el 92% la afirmativa. En esta votación había extranjeros enrolados para votar de nacionalidad chilena.

Durante su mandato de mantuvo la posición –en base a la ocupación militar- de no discutir la soberanía sobre las islas. Dicha ocupación realizada por un acto de fuerza –interrumpido durante la reocupación transitoria de Argentina entre Abril y Junio de 1982- es rechazada por distintos organismos internacionales y sostenida por la neutralidad de los Estados Unidos de América, principal aliado militar de Inglaterra en la OTAN.

Inglaterra de no contar con este apoyo estadounidense ¿mantendría sola la base militar Malvinas? Es evidente que dicho esfuerzo es realizado por la colaboración encubierta de Estados Unidos en medios de vigilancia y asistencia tecnológica, lo que se suma a la “descapitalización” de las fuerzas armadas argentinas, de lo contrario habría una “crisis de nervios” en Londres, por la actitud que pudiera asumir un país imprevisible como es Argentina. Las nuevas autoridades argentinas nadan en la reedición de viejas políticas, en relación al reclamo de recuperación efectiva de soberanía Argentina en el archipiélago austral. La Canciller Mondino, señalaba semanas atrás que los deseos de los “isleños” iban a ser respetados, y que se mantenía la abstención del uso de la fuerza por parte de la Argentina. A grandes trazos, esto fue la política de “seducción” del fallecido Canciller Guido Di Tella, durante el mandato del Presidente Menem, el cual luego de 8 años señaló simplemente que la misma había fracasado, volviendo la situación a “fojas cero” es decir colocándonos en la misma situación iniciada a partir del 14 de Junio de 1982, esto es la derrota diplomática que lleva ya 42 años de constantes fracasos, y que es mucho más grave que la derrota militar, la cual tuvo logros parciales que aún levantan respeto internacional, y que son el único motivo por el cual se mantiene una base militar, cuyo peso financiero es gravoso para los ingleses.

Sobre esto último se intuye un odio disimulado de los ingleses hacia la Argentina. ¿Quiénes son los isleños? El fallecido periodista y escritor Francois Lepot, escribió varios artículos en los cuales señalaba el aislamiento en que vivía dicha comunidad y como era explotada por las empresas británicas con sede en Londres, lo que no debe asombrarnos porque es una colonia.

Señalaba también que los escasos ingleses que pretendieron radicarse se volvieron, por el rechazo que los propios isleños le hacían a las dos o tres familias que intentaron radicarse. Asimismo indicaba que la economía local dependía exclusivamente de la base militar en las islas ¿deben tener algún temor los habitantes de Malvinas hacia los argentinos? La respuesta es un NO rotundo, pero la misma encuentra en la conducta asumida por los militares desplegados en las islas durante el conflicto armado que duró 72 días. No hubo víctimas civiles, no hubo destrucción de propiedad privada.

Ninguno de los horrores de la guerra –que hay en todo conflicto- ocurrió en las islas Malvinas. La conducta se ajustó a las órdenes que dio el Almirante Busser –que resume el sentir de los argentinos tanto en el año 1982 como en el año 2024- a los soldados que desembarcaron el 2 de Abril de 1982, siendo una conducta ejemplar.

Dicho referéndum, cuya realización no puede ser desconocida por Argentina, no es determinante de la voluntad de los isleños, por cuanto la posición argentina no pudo ser conocida por los votantes, estableciéndose una serie de opiniones infundadas hacia los argentinos, que pueden ser fácilmente revertibles.

La soberanía de un país no puede limitarse a la voluntad de un grupo minúsculo de personas que están dominadas por el miedo y por creencias infundadas sobre los títulos jurídicos de Argentina, los cuales priman sobre la posición inglesa que se basa exclusivamente en el uso de la fuerza y en una posición jurídica colonialista, la cual es rechazada en el mundo entero. Volviendo sobre la política exterior, es evidente que Argentina debe reforzar los acuerdos con los países de Sudamérica a los efectos de tornar aún más gravosa la presencia de la base militar en Malvinas.

El Presidente Milei en los primeros días de su gestión señalaba estar alineado con Estados Unidos e Israel. Deberá además de la declamación proceder a ejercer toda la persuasión necesaria y realizar todos los acuerdos necesarios con la potencia del Norte a los efectos de evitar que se siga manteniendo esa neutralidad farisaica que sólo perjudica a la Argentina.

Sin eso, cualquier avance se torna difícil. Asimismo, y teniendo en cuenta que estuvo el Rey de España Felipe VI en la asunción del actual Presidente Milei, debería actuarse sobre España a los efectos de que se deje sin efecto el envío de buques pesqueros españoles con permiso inglés, mantienen la depredación de los recursos ictícolas en aguar argentinas. Hace falta algo más que protestas diplomáticas.

Es necesario concientizar a España que si quiere tener algún rol en el concierto de naciones Hispanoamericanas deberá actuar en consecuencia, más allá de que tolere en su península la presencia de la última colonia en suelo europeo como es Gibraltar. Hay además un aliado en la región sudamericana que ayuda a los ingleses a mantenerse tenaces en la ocupación, y es Chile.

Dicho país, colabora activamente en el plano militar con los ingleses. Las noticias en ese sentido son recurrentes. El actual embajador Faurie ha señalado que las relaciones bilaterales con Chile son un “desastre” en el marco de una reunión en la Provincia de Mendoza con distintos organismos estatales de nuestro país y el cónsul chileno en dicha provincia. Señaló las trabas burocráticas que hay para el traspaso de mercadería a través del Paso del Cristo Redentor, construido como prenda de “Paz” entre ambos países en 1904, y cuya finalidad de colaboración hoy parece olvidada por el vecino país.

La mercadería argentina no halla salida a través de los puertos chilenos con destino a países en el Pacífico, por trabas aduaneras del vecino país. Pero si hay salida para sus productos en el Atlántico lo que pone en evidencia la mala fe de nuestros quisquillosos vecinos. En el marco de las relaciones con dicho país, Argentina tiene que ser más exigente no sólo en materia de comercio internacional, sino en que Chile asuma posiciones de rechazo claras y precisas contra la presencia colonialista inglesa en el Atlántico Sur, que no sólo sean declamativas sino concretas, generando el aislamiento necesario a fin de lograr sentar a los ingleses a discutir y reconocer la soberanía argentina en las islas Malvinas.

JOSE CONSTANTINO MOYANO BARRO

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